
Sergio Bitar: “La izquierda chilena actual no tiene un proyecto nacional”
El exministro y exsenador Sergio Bitar realizó un crítico diagnóstico sobre la situación de la izquierda chilena y afirmó que el sector no cuenta actualmente con un proyecto nacional capaz de responder a las transformaciones que enfrenta el país.
Durante una entrevista con Francisco Martorell en el programa Lo Justo y Necesario de El Periodista TV, Bitar sostuvo que la izquierda reaccionó tardíamente ante problemas como la migración irregular, el narcotráfico, el crimen organizado y la creciente demanda ciudadana por seguridad.
“La izquierda actual no tiene proyecto nacional. Lamento decirlo porque me siento parte de esa frustración, pero no es solamente un problema chileno, sino mundial”, declaró.
Bitar, quien presentó en EPTV su libro Ocho presidentes y un dictador, planteó que el progresismo todavía no logra elaborar respuestas articuladas ante la inteligencia artificial, el cambio climático, las migraciones, la modernización del Estado y la concentración del poder económico.
“¿Qué hace la izquierda frente a la inteligencia artificial? ¿Qué hace frente a las migraciones y los cambios climáticos? ¿Qué está proponiendo respecto de la organización del Estado?”, preguntó.
Migración y seguridad
El exministro reconoció que un sector de la izquierda no comprendió oportunamente la importancia de regular los flujos migratorios y relató que él mismo manifestó esta preocupación a autoridades del gobierno anterior.
“Un sector de la izquierda no vio la importancia de regular las migraciones. Yo mismo hablé con el Presidente de la República y con ministros para decirles: ‘Cuidado con esto, veámoslo con calma’”, señaló.
Bitar enfatizó que el respeto a la dignidad de quienes migran debe ser compatible con el control de las fronteras y la persecución del crimen organizado.
“Yo estuve exiliado en Venezuela. Para mí, el respeto a la dignidad de un migrante es fundamental. Pero otra cosa es que ingresen criminales venezolanos o personas que salieron de las cárceles. Son una minoría, pero terminaron perjudicando a los demás migrantes, que son gente buena”, explicó.
A juicio del dirigente, la izquierda confundió en algunos momentos la defensa legítima de la migración con una resistencia a establecer regulaciones y controles.
“No vimos la droga ni la criminalidad organizada a tiempo. Creo que nadie la vio, para ser franco, pero en la izquierda existió una confusión conceptual que la complicó”, sostuvo.
Según Bitar, esa demora contribuyó a la pérdida de apoyo en sectores populares, donde la seguridad y el control migratorio adquirieron una importancia creciente.
Una generación antigua que se retira y otra que fracasó
El exsenador también abordó las diferencias generacionales dentro de la izquierda. Afirmó que la generación histórica a la que pertenece está concluyendo su etapa política, mientras los sectores más jóvenes no lograron consolidar una propuesta mayoritaria.
“La izquierda más vieja, de la cual me siento parte, está pasando. La izquierda más joven fracasó en cierta forma y esperamos que su maduración le permita integrar mejor los problemas de la gente y el trabajo de los municipios”, manifestó.
Bitar vinculó ese fracaso con los dos procesos constitucionales y con la actuación de sectores de izquierda durante la primera Convención Constitucional.
A su juicio, ese órgano estuvo marcado por el protagonismo de independientes de extrema izquierda que creyeron que podían impulsar cambios profundos sin construir acuerdos políticos suficientes.
El exministro sostuvo que las transformaciones requieren mayorías estables, gobernabilidad y capacidad para alcanzar consensos.
“Un buen político es quien lucha por algo con firmeza, pero tiene la ductilidad para buscar acuerdos que le permitan no conseguirlo todo, pero sí avanzar una parte”, afirmó.
Un programa con mirada hacia 2035
Para recuperar una propuesta política relevante, Bitar consideró necesario que la izquierda formule un programa de desarrollo con un horizonte mínimo hasta 2035.
Esa agenda, indicó, debería incorporar los cambios tecnológicos y productivos, la desigualdad, la educación, el feminismo, los derechos de los pueblos indígenas, la reforma del sistema político y las consecuencias de los procesos constitucionales fallidos.
También llamó a observar las nuevas formas de organización social. Según explicó, las antiguas estructuras colectivas y los tradicionales “sujetos históricos” han perdido fuerza frente a una sociedad marcada por el individualismo y la fragmentación.
“Si se quiere construir una fuerza con valores que convoque a una mayoría y tenga una visión distinta de cómo vivir, eso va a tomar tiempo. Pero debe ir acompañado de una reflexión más rápida y de un programa, por lo menos, hasta 2035”, afirmó.
Bitar advirtió que el vacío actual no se limita a la izquierda chilena. En su opinión, el progresismo mundial tampoco ha construido un marco conceptual capaz de responder a la velocidad de las transformaciones contemporáneas.
Inteligencia artificial y poder tecnológico
Uno de los desafíos centrales mencionados por el exministro es la concentración de poder en las grandes plataformas tecnológicas, capaces de controlar información, recursos económicos y comportamientos individuales.
“Están tratando de hacer adictivo a todo el mundo. Uno entra a una plataforma y después recibe cientos de contenidos que van convenciéndolo de ciertas cosas, despertando apetitos y controlando al ser humano”, advirtió.
Bitar sostuvo que una propuesta progresista moderna debe establecer cómo regular esas compañías, educar a la ciudadanía y evitar que la tecnología termine dominando a las personas.
Asimismo, calificó la educación pública como una prioridad nacional ante los problemas de comprensión lectora y el avance de la inteligencia artificial.
“¿Qué puede hacer la inteligencia artificial si una parte importante de nuestros niños no puede leer bien y entender un párrafo? La prioridad número uno, no solo de la izquierda sino de todos los chilenos, debe ser concentrarse en la educación pública”, indicó.
Reformas con gobernabilidad
Pese a su diagnóstico crítico, Bitar estimó que Chile estaría entrando en una etapa más favorable para construir acuerdos después de gobiernos que, en distintos momentos, se desplazaron hacia posiciones políticas más extremas.
“Creo que hoy estamos más cerca de buscar consensos. El ambiente nacional no es de confrontación, sino de entendimiento”, aseguró.
El exsenador sostuvo que la sociedad chilena quiere transformaciones, pero también exige orden, capacidad técnica y gobernabilidad.
“Los chilenos quieren reformas, pero reformas con gobernabilidad. Para la democracia es fundamental el buen gobierno. Hay que tener un proyecto, un programa estudiado y gente capaz de manejar las cosas como corresponde, no venir a improvisar”, concluyó.
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