
Embajada de EEUU refuerza gestiones para esclarecer crimen de Erica Hagan a 12 años del asesinato
A doce años del asesinato de la psicóloga estadounidense Erica Hagan, ocurrido en septiembre de 2014 en Temuco, la Embajada de Estados Unidos en Chile ha intensificado sus gestiones para contribuir al esclarecimiento de uno de los casos criminales más cuestionados de las últimas décadas.
La causa, que ya había sido cerrada en dos oportunidades, está actualmente en manos de la Fiscalía Regional de O’Higgins, luego de que el fiscal nacional Ángel Valencia resolviera en 2024 trasladar la investigación fuera de La Araucanía.
El giro más relevante se produjo después de que Regina O’Neal, madre de Erica Hagan, pidiera directamente apoyo al embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, ante el temor de que la nueva investigación volviera a concluir sin responsables.
Judd respondió asegurando que el caso sigue siendo una prioridad para la misión diplomática y que la embajada continuará planteándolo ante las autoridades chilenas, insistiendo en una resolución concluyente y ofreciendo asistencia cuando sea requerida. También confirmó que el FBI está colaborando en peritajes vinculados a la investigación.
Nuevos peritajes
La investigación actual está encabezada por el fiscal regional de O’Higgins, Aquiles Cubillos, quien ha ordenado nuevas diligencias sobre evidencia que en 2014 no podía ser examinada con la tecnología disponible.
Entre ellas figuran peritajes avanzados al teléfono celular parcialmente quemado de Hagan, con el objetivo de recuperar información y eventuales datos de geolocalización, además de nuevos cotejos genéticos sobre elementos levantados desde la escena del crimen.
La nueva línea investigativa tampoco descarta la participación de más de una persona y ha vuelto a revisar antecedentes relacionados con personas del entorno del Colegio Bautista de Temuco, donde la joven realizaba una pasantía.
Una investigación marcada por errores
El caso de Erica Hagan quedó desde sus primeros años marcado por graves cuestionamientos al trabajo policial y del Ministerio Público.
El propio exfiscal regional de La Araucanía, Roberto Garrido, reconoció que hubo errores, pérdida de evidencia y deficiencias en el tratamiento del sitio del suceso, circunstancias que dificultaron seriamente el esclarecimiento del crimen.
Hagan, de 22 años, fue encontrada muerta en la tina del departamento que ocupaba al interior del Colegio Bautista de Temuco. La investigación determinó que sufrió un traumatismo encéfalocraneano provocado por varios golpes y que el responsable intentó destruir evidencia quemando pertenencias personales de la víctima.
El único imputado en la causa, el guardia Domingo Cofré, permaneció ocho meses en prisión preventiva, pero fue absuelto en 2015 debido a inconsistencias en la investigación y falta de pruebas suficientes.
La apuesta de la embajada
La intervención diplomática adquiere especial relevancia porque la familia teme que esta sea la última oportunidad real para llegar a la verdad.
La abogada de la madre de Erica, Catalina Castillo, ha advertido que, pese a los casi dos años de trabajo de la Fiscalía de O’Higgins, todavía no existen resultados concluyentes.
En ese escenario, el respaldo de la Embajada de Estados Unidos y la colaboración técnica del FBI introducen una nueva presión institucional sobre una investigación que durante años estuvo marcada por errores y frustraciones.
El compromiso expresado por el embajador Judd apunta precisamente a evitar que el caso vuelva a cerrarse sin respuestas.
A doce años del crimen, la familia de Erica Hagan sigue esperando que la tercera investigación sea finalmente la que permita establecer quién la asesinó y por qué.
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