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Tragedia en Nepal: WWF Chile alerta por riesgo de inundaciones glaciares y pide reforzar prevención en la cordillera

La tragedia registrada en el norte de Nepal, donde una violenta riada dejó al menos 160 muertos y centenares de desaparecidos, abrió una alerta que también alcanza a Chile.

WWF Chile advirtió que, aunque el país no enfrenta hoy un nivel de amenaza comparable, el fenómeno de fondo —el retroceso acelerado de glaciares y la formación de lagunas cada vez más grandes e inestables— también ha sido identificado en la cordillera chilena, incluida la zona central.

La organización llamó por ello a reforzar los sistemas de monitoreo y prevención ante posibles inundaciones por vaciamiento de lagos glaciares, conocidas como GLOF por su sigla en inglés.

En Nepal, el Gobierno atribuyó inicialmente el desastre a un sismo de magnitud 4,4 que habría provocado un deslizamiento y la liberación de agua desde un lago glaciar. Sin embargo, científicos internacionales han planteado que lo registrado como sismo podría corresponder en realidad a una avalancha de hielo.

Hasta ahora no existe consenso sobre la causa exacta.

La zona afectada, eso sí, ya había registrado en 2025 un episodio confirmado de este tipo.

“Un espejo de un riesgo que Chile ya tiene identificado”

“Todavía no sabemos con certeza qué gatilló esta tragedia, pero sí sabemos que el lugar devastado es una de las zonas del planeta con más glaciares en retroceso”, señaló Uri Colodro, líder global de Ciudades de WWF y coordinador de Cambio Climático y Ciudades de WWF Chile.

Según explicó, el retroceso glaciar aumenta distintos escenarios de riesgo, desde avalanchas de hielo hasta colapsos de lagunas glaciares o remociones provocadas por sismos.

“Sea cual sea la causa exacta, sabemos que el cambio climático es un factor importante en este tipo de desastres, contribuyendo no solo a su origen, sino que incrementando su intensidad y poder destructivo”, sostuvo.

El riesgo chileno

WWF Chile recordó que distintos estudios ya han documentado retrocesos importantes en glaciares nacionales.

El glaciar Echaurren Norte, en la Región Metropolitana, ha perdido cerca de 65% de su superficie desde 1955, mientras que el glaciar Universidad registró en un año una pérdida de volumen de agua equivalente al consumo anual de una ciudad de unas 580 mil personas.

Otras evaluaciones han identificado además glaciares de la zona central con alta susceptibilidad de generar episodios GLOF.

El mecanismo es relativamente simple y peligroso: a medida que los glaciares se derriten, se forman lagunas contenidas por barreras de hielo o morrenas.

Esas barreras pueden colapsar por efecto de un sismo, una avalancha o lluvias intensas, liberando enormes volúmenes de agua en pocos minutos.

Chile no ha registrado hasta ahora un evento GLOF con víctimas, principalmente porque muchas de estas zonas permanecen alejadas de centros poblados.

Pero esa condición está cambiando.

El turismo de montaña, nuevos proyectos de infraestructura y la expansión de asentamientos están aumentando progresivamente la exposición humana.

Lo que vimos en Nepal es un espejo de un riesgo que Chile ya tiene identificado en su cordillera”, advirtió Colodro.

Menos de un tercio de los municipios tiene planes climáticos

La advertencia se produce además en un contexto marcado por eventos extremos en Chile.

WWF menciona el impacto del Súper Niño en la zona centro-sur, junto con sequías prolongadas, incendios forestales de gran magnitud y olas de calor.

Para la organización, el desafío ya no pasa solo por mitigar el cambio climático, sino también por adaptarse a sus efectos.

Uno de los problemas es que menos de un tercio de los municipios chilenos cuenta con Planes de Acción Comunal de Cambio Climático, instrumentos destinados precisamente a preparar los territorios frente a estos riesgos.

WWF plantea que entre las medidas prioritarias deberían estar los sistemas de alerta temprana, monitoreo permanente de glaciares, restauración de cuencas, protección de humedales y otras soluciones basadas en la naturaleza.

A ello se suma la necesidad de evitar que nuevos asentamientos e infraestructura continúen avanzando hacia áreas de riesgo.

“La adaptación es hoy una urgencia”, sostuvo Colodro.

La tragedia de Nepal, en ese sentido, funciona como una advertencia lejana pero pertinente: en un país cordillerano como Chile, el retroceso de los glaciares no es solo una señal ambiental. También puede convertirse en un problema de seguridad, infraestructura y planificación territorial.

Esta noticia aparece primero en: El Periodista

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