
Marta Lagos y Helia Molina abren debate sobre carácter de “extrema derecha” del Gobierno
La analista Marta Lagos y la exministra de Salud Helia Molina reabrieron en X el debate sobre si el Gobierno puede ser calificado como de extrema derecha, luego de que figuras de la oposición descartaran esa definición por considerar que el Ejecutivo no ha vulnerado la Constitución.
Lagos sostuvo que ese criterio es insuficiente, porque un Gobierno de extrema derecha también puede operar dentro de una democracia y respetar formalmente el orden constitucional.
A su juicio, la clasificación debe considerar otros elementos, como políticas xenófobas contra inmigrantes, posiciones ultraconservadoras en asuntos valóricos, reducción del Estado, debilitamiento de garantías sociales, menor protección ambiental, negación del cambio climático y restricciones a la igualdad de género.
“El problema es el concepto que cada cual tiene de lo que califica a un Gobierno para ser o no de extrema derecha”, señaló.
Helia Molina respaldó esa interpretación y afirmó que “no transgredir la Constitución o mostrar cara democrática no descarta su extremismo”. Además, aludió a la denominada “mega reforma” impulsada por el Ejecutivo.
Sergio Campos enumera rasgos de la ultraderecha
El periodista Sergio Campos Ulloa también intervino en la conversación y enumeró algunas de las características que, a su juicio, permiten identificar a la ultraderecha.
Entre ellas mencionó el nacionalismo exacerbado, el discurso antiinmigración, el populismo de derecha, la centralización del poder en la figura de un líder, el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y el conservadurismo social.
Campos también planteó que no existe un único modelo económico asociado a esta corriente. Según explicó, algunas variantes defienden una agenda neoliberal o libertaria, orientada a reducir al máximo el Estado, desregular los mercados e impulsar privatizaciones.
El intercambio generó numerosas respuestas. Algunos usuarios exigieron aplicar criterios equivalentes al Gobierno anterior y definir también qué características tendría una administración de extrema izquierda. Otros defendieron que el actual Ejecutivo no reúne los rasgos necesarios para ser ubicado en la ultraderecha.
La discusión volvió a mostrar que no existe consenso en el debate público sobre el uso de conceptos como derecha radical, ultraderecha y extrema derecha, especialmente cuando se trata de gobiernos elegidos democráticamente.
Intervención de otros en X
La controversia surgió después de una publicación que habría descrito al Ejecutivo mediante características asociadas a posiciones políticas radicales. Las respuestas se concentraron en cuestionar esa clasificación y en exigir criterios equivalentes para evaluar a la anterior administración de Gabriel Boric.
“¿Y el de Boric fue de extrema izquierda?”, preguntó una usuaria, reflejando uno de los principales argumentos repetidos en la conversación.
Otros participantes sostuvieron que algunas de las características mencionadas para definir a la ultraderecha no corresponderían al actual Gobierno. Entre ellas señalaron sus posiciones declaradas sobre igualdad de género, meritocracia y conformación de equipos.
“Entonces no es de extrema derecha, ya que este Gobierno aboga por la igualdad de género y meritocracia”, afirmó uno de los usuarios, quien contrastó esas políticas con los mecanismos de distribución de cargos utilizados durante la administración anterior.
Usuarios piden definir también la “extrema izquierda”
Buena parte de las reacciones apuntó a que el debate político suele utilizar con mayor frecuencia el concepto de extrema derecha, sin definir con la misma precisión qué elementos permitirían identificar a un Gobierno de extrema izquierda.
“Ninguna de esas características las tiene el Gobierno del presidente Kast, así que, según su propio detalle, no es de ultraderecha”, señaló otro participante.
El mismo usuario pidió establecer una definición equivalente para la extrema izquierda, de modo de comparar ambas categorías bajo parámetros similares.
Otros mensajes preguntaron directamente qué tan cerca o lejos habría estado el Gobierno de Boric de esa clasificación y reclamaron una discusión más simétrica sobre los extremos políticos.
Entre argumentos y descalificaciones
La conversación también derivó en críticas partidarias, cuestionamientos personales y descalificaciones contra quienes participaron en el intercambio.
Algunos usuarios aludieron al Partido por la Democracia y a su expresidenta Natalia Piergentili, mientras otros recurrieron a insultos o expresiones ofensivas, alejándose del debate conceptual inicial.
También surgió un argumento electoral. Una usuaria preguntó irónicamente si los más de siete millones de ciudadanos que respaldaron al actual mandatario debían ser considerados “extremistas de derecha”.
El comentario apuntó a la dificultad de extender una clasificación ideológica utilizada para caracterizar a dirigentes o partidos al conjunto de sus votantes.
Una categoría política en disputa
La controversia refleja la falta de consenso sobre el uso de conceptos como derecha radical, extrema derecha y ultraderecha en el debate público chileno.
Estas denominaciones suelen aplicarse indistintamente en redes sociales, pese a que pueden aludir a fenómenos diferentes: desde posiciones conservadoras intensas hasta proyectos que cuestionan principios democráticos, derechos de minorías o límites institucionales.
En la conversación revisada, los usuarios no lograron establecer una definición común. El intercambio se concentró principalmente en rechazar o defender etiquetas políticas, comparar al actual Ejecutivo con el Gobierno anterior y denunciar la existencia de criterios distintos para evaluar a la derecha y a la izquierda.
El episodio confirmó nuevamente que la clasificación ideológica del Gobierno de Kast seguirá siendo uno de los focos de disputa política y comunicacional durante su administración.
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