
Kornbluh revela que Reagan quiso recibir a Pinochet en EEUU y Shultz lo frenó: “Tiene sangre en sus manos”
El investigador Peter Kornbluh reveló en el programa “Lo Justo y Necesario”, de El Periodista TV, que Ronald Reagan quiso invitar a Augusto Pinochet a Washington para una visita de Estado, pero encontró la oposición de su secretario de Estado, George Shultz, quien le advirtió que el dictador tenía “sangre en sus manos”.
Durante la entrevista con Francisco Martorell, el autor de Pinochet desclasificado explicó que encontró un documento sobre una reunión del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense realizada en la primera semana de noviembre de 1986. En ella, los principales asesores de Reagan discutieron la política hacia la dictadura chilena.
Según el relato de Kornbluh, Shultz presionaba al presidente para distanciarse de Pinochet, mientras Reagan expresaba simpatía por el general debido a la privatización del sistema de seguridad social chileno.
El mandatario vinculaba esa reforma con una iniciativa que él mismo había intentado impulsar cuando era gobernador de California, explicó el investigador. En ese contexto, propuso recibir a Pinochet en Washington y aprovechar el encuentro para plantearle que había llegado el momento de retirarse.
Kornbluh reconstruyó así el mensaje que Reagan pretendía transmitirle: “General, muchas gracias por su servicio a nosotros”, antes de sugerirle que era tiempo de jubilar.
La respuesta de Shultz, de acuerdo con el investigador, fue categórica: “Señor presidente, no way. Jamás”. El secretario de Estado rechazó una visita de ese nivel porque, según las palabras que Kornbluh atribuyó al documento, “este hombre tiene sangre en sus manos”.
El episodio muestra la discrepancia dentro de la administración estadounidense sobre cómo relacionarse con Pinochet: mientras Reagan contemplaba un reconocimiento diplomático acompañado de una petición de retiro, Shultz se oponía a otorgarle el respaldo de una visita de Estado.
La conversación situó esa discusión en un año marcado por el Caso Quemados, en el que Rodrigo Rojas de Negri murió tras ser rociado con bencina por una patrulla militar y Carmen Gloria Quintana sobrevivió con graves lesiones.
Kornbluh señaló que informes sobre ese crimen llegaron a la mesa de Reagan y contribuyeron al giro de Washington hacia un mayor distanciamiento de la dictadura y el apoyo al regreso de Chile a un gobierno civil.
El investigador también destacó el valor de los archivos para reconstruir estas decisiones. A su juicio, documentos como el de la reunión permiten conocer las posiciones de sus protagonistas y acercar esa historia a nuevas generaciones mediante el uso de sus propias palabras.
En la entrevista, insistió en que la búsqueda debe extenderse a los archivos nacionales. “Los documentos norteamericanos deben ser una inspiración para encontrar documentos chilenos”, sostuvo, al llamar a periodistas, estudiantes e investigadores a continuar el trabajo de recuperación de la memoria.
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