
Candidatura de Bachelet a la ONU sufre duro revés: obtuvo un voto a favor y 11 en contra
La candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para encabezar la Organización de Naciones Unidas sufrió este viernes un nuevo y severo revés, luego de obtener solamente un voto favorable en el tercer sondeo informal realizado por el Consejo de Seguridad.
La exmandataria recibió un voto para “alentar” su postulación, 11 para “desalentarla” y tres papeletas “sin opinión”. El resultado la dejó en el séptimo lugar entre los ocho candidatos que buscan suceder al portugués António Guterres.
La consulta se desarrolló a puertas cerradas entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad y sus resultados no tienen carácter vinculante. Sin embargo, permiten medir la viabilidad política de cada aspirante antes de que comiencen las negociaciones decisivas.
El desempeño de Bachelet confirma el debilitamiento progresivo de su candidatura. En el primer sondeo había conseguido seis votos de respaldo y cinco rechazos, quedando en el cuarto lugar. En la segunda consulta cayó a dos apoyos, seis votos en contra y siete sin opinión, ubicándose séptima. Ahora descendió a un solo respaldo y elevó sus rechazos a 11.
Grynspan encabeza la carrera
La costarricense Rebeca Grynspan se situó nuevamente entre las principales opciones para asumir la Secretaría General, al obtener nueve votos para alentar su candidatura, cinco para desalentarla y uno sin opinión.
En el segundo puesto quedó la embajadora de Guyana ante Naciones Unidas, Carolyn Rodrigues-Birkett, quien recibió ocho votos favorables, seis rechazos y una papeleta sin opinión.
Entre los demás candidatos se encuentran el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi; el exministro ugandés Olara Otunnu, y el expresidente de Senegal Macky Sall.
Sin el apoyo oficial de Chile
Uno de los principales obstáculos para la postulación de Bachelet es la ausencia del respaldo oficial de Chile. El Gobierno del presidente José Antonio Kast retiró en marzo el apoyo estatal a la candidatura, al considerarla inviable, y anunció que no respaldaría a ningún aspirante.
Pese a esa decisión, la expresidenta mantuvo su campaña con el patrocinio de Brasil y México. Su postulación también buscaba convertirla en la primera mujer y la primera persona chilena en dirigir Naciones Unidas.
La exmandataria ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022, y anteriormente fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres. También gobernó Chile en dos periodos: entre 2006 y 2010, y desde 2014 hasta 2018.
La candidatura enfrentó dificultades adicionales para conseguir reuniones con representantes de algunos países decisivos. Durante su campaña, Bachelet logró contactos con 12 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, pero no fue recibida por autoridades de Estados Unidos.
Bachelet ya había reconocido las dificultades
La propia exmandataria admitió a comienzos de septiembre las escasas posibilidades de alcanzar el cargo. Durante una actividad en la Universidad Diego Portales, abordó con humor la situación y afirmó: “Sé que no voy a ser secretaria general”.
Pese a reconocer el complejo escenario, Bachelet defendió la necesidad de reformar Naciones Unidas y recuperar la relevancia del multilateralismo en medio de las tensiones geopolíticas y la crisis financiera que afecta al organismo.
Una elección condicionada por las grandes potencias
El secretario general es nombrado formalmente por la Asamblea General, compuesta por 193 países, a partir de una recomendación del Consejo de Seguridad.
Para avanzar, el candidato necesita al menos nueve votos favorables en ese organismo y no puede ser vetado por ninguno de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
En las consultas iniciales, los votos se emiten bajo las categorías “alentar”, “desalentar” y “sin opinión”. En las fases decisivas, el proceso permite identificar si algún rechazo proviene de una de las potencias con derecho a veto.
El mandato de Guterres concluirá el 31 de diciembre de 2026, después de dos periodos consecutivos al frente de Naciones Unidas. El nuevo secretario general asumirá el 1 de enero de 2027.
Aunque todavía quedan sondeos y negociaciones diplomáticas, el tercer resultado deja la aspiración de Bachelet prácticamente sin viabilidad: perdió cinco de los seis respaldos iniciales y acumuló el rechazo de más de dos tercios del Consejo de Seguridad.
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