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Arrau advierte sobre corrupción en Gendarmería: “Vamos a ser durísimos e inflexibles con los que se cambian de bando”

El ministro de Seguridad, Martín Arrau, abordó la crisis que enfrenta Gendarmería y reconoció que la corrupción al interior del sistema penitenciario requiere una respuesta directa del Estado, en un escenario marcado por hacinamiento, crimen organizado y deficiencias estructurales.

“No vamos a tapar el sol con un dedo”, sostuvo en entrevista con Ex-Ante, antes de advertir que el Gobierno será “durísimo e inflexible con los que se cambian de bando”, en referencia a funcionarios que se involucren con redes delictuales.

“Acá las responsabilidades son individuales, yo no creo que las personas sean víctimas de las circunstancias, pero sin duda el riesgo aumenta cuando su labor es con delincuentes con alto poder adquisitivo, con capacidad de corromper o de coercionar. Es un oficio que requiere un cuidado diferente por parte del Estado”, afirmó el secretario de Estado.

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Asimismo, Arrau explicó que actualmente las cárceles presentan un 146% de ocupación, con una sobrepoblación cercana a 20.500 personas, y afirmó que el perfil de los internos es cada vez más complejo, con mayor presencia de personas vinculadas a organizaciones criminales.

Según planteó, ese escenario también aumenta la exposición de los gendarmes a intentos de corrupción o coerción por parte de internos con capacidad económica y vínculos criminales. A su juicio, se trata de un riesgo que históricamente no ha sido abordado con suficiente profundidad.

Cambios en Gendarmería

El ministro sostuvo que la crisis penitenciaria responde a un “abandono del Estado” y señaló que la solución deberá ir más allá de aumentar la capacidad carcelaria. Entre las medidas mencionó una nueva ley orgánica para Gendarmería, mayores controles, inversión en tecnología, mejoras en segmentación de internos y dos procesos de consultoría orientados a modificar la cultura organizacional y los sistemas de gestión de la institución.

Arrau también indicó que parte de la actividad delictual sigue operando desde las cárceles y sostuvo que mejorar el control interno resulta clave para evitar que estructuras criminales mantengan capacidad de acción hacia el exterior.

En paralelo, el Gobierno evalúa mecanismos para ampliar más rápidamente la infraestructura penitenciaria, mientras avanza un plan de concesiones que contempla 20 mil nuevas plazas, aunque el propio ministro reconoció que su materialización puede tomar varios años.

Esta noticia aparece primero en: El Periodista

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